Las librerías a medida siempre deben cumplir una doble función: estética y de almacenaje. Y no es necesario sacrificar una en beneficio de la otra. Una librería diseñada con buen gusto puede cubrir con creces las necesidades de espacio y vestir con elegancia y modernidad la estancia en la que se monte, ya sea un salón, un despacho o una pequeña biblioteca.